jueves, 31 de octubre de 2013

Subtitulos para el arte



   Se plantea promover un acercamiento al arte y sus incumbencias con el objetivo de lograr una mayor predisposición y participación de la sociedad en propuestas de carácter artístico. Con esta intención se piensa generar una situación que provoque una consciencia creciente en los individuos de la validez de las expresiones y producciones artísticas contemporáneas. Quienes asistan a muestras o exposiciones de este tipo podrán corroborar que muchas veces han de encontrarse frente a obras que se presentan herméticas con consecuentes interpretaciones vulgares o meramente contemplativas. Por este motivo, considero que en lugar de poner en foco de cuestionamiento el rol de la sociedad o su interés hacia estas experiencias debería también de hacerse un análisis que considere el papel que  el artista juega en toda esta práctica de comunicación que pareciera  verse interrumpida.
   Siguiendo este supuesto, debería entonces  evaluarse si las situaciones que proponen artistas contemporáneos realmente intencionan en generar en los espectadores la idea de una concepción democrática de la experiencia artística: el arte como parte del bien común. Es decir, un arte planteado con una intención  inclusiva y no, por el contrario, generador de enajenación frente a una obra donde se debe recurrir a la especialización de terceros,  teóricos o “sabiondos”, que la contextualicen o la validen como tal. Situación que queda en evidencia con el surgimiento de perfiles profesionales como críticos y curadores, que hacen las veces de intérpretes como, incluso, de personajes fundamentales dentro del proceso de legitimación de experiencias artísticas.

    Es en este sentido que quienes reniegan contra el desinterés hacia el arte que suponen por parte de la sociedad, proponen entonces provocar su acercamiento a través de una trasposición de herramientas cognoscitivas de forma más significativa. Se piensa que de este modo el espectador alcanzaría una consciencia crítica  que permitirá  un goce no solo estético sino también intelectual a partir de las reflexiones obtenidas. Esto, probablemente, desarrolle una intención de aproximación hacia este tipo de vivencias para hacer de estas experiencias una práctica mas rutinaria.
Relacionado con esta idea propuesta se retoman los aportes de Pierre Bourdieu, quien deja constancia el carácter indisociable de lo económico y lo simbólico (formas de poder) y plantea que dentro de una sociedad de clases se crean instancias específicas de relación y consagración donde los artistas compiten por la legitimidad cultural. Otro autor, García Canclini, en referencia  a esto afirma que “quienes dominan el capital (simbólico) acumulado tienden a adoptar estrategias de conservación y ortodoxia”[1]. El autor rotula a las prácticas artísticas como incestuosas por ser un “arte por el arte para artistas”, donde el público debe alcanzar una aptitud determinada para poder dominar e interpretar las particularidades de la obra.
   Así como afirma Canclini también considero que durante el siglo XX y aun en la actualidad la tendencia a reducir referencias anecdóticas o un contenido narrativo en las obras conlleva al seguro requerimiento por parte del espectador de ser poseedor de las herramientas intelectuales precisas para poder acceder al sentido de la obra.  Prácticas como estas, según Bourdieu, “a modo de exigencias tacitas, pueden funcionar como principios de exclusión reales sin ser jamás formalmente enunciadas”.[2] Se debe reconocer entonces que el experimentalismo incesante de la actualidad en el campo del arte presenta siempre una limitación frente a esta aproximación que se desea alcanzar entre las prácticas artísticas y los espectadores. Considerando la fugacidad de las propuestas contemporáneas, la multidisciplinariedad  que proponen las artes combinadas, la re conceptualización de objetos cotidianos construidos como   objetos- arte, las ambigüedades teóricas que respaldan las prácticas y demás cuestiones propias del arte contemporáneo  requieren, entonces, una continua formación en estos aspectos y una permanente participación para asegurarse el dominio del campo. Tal entusiasmo y voluntad hacia la investigación e instrucción incesante implica implícitamente un cierto grado de fervor hacia estas prácticas en particular y dependerá de subjetividades de cada individuo.

[1] Canclini, Garcia. La sociologia de la cultura de Pierre Bordieu.[2] Bourdieu, Pierre. La distincion. 1988. Minuit, París: Taurus, 1979. 


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domingo, 3 de febrero de 2013

soyloqueves...simeves.

    Como cuando supera lo razonable y uno nota que aun nadie en la historia le designó un sonido para simplificar la situación de poder expresarlo. Como cuando las letras se enredan en la lengua, se hacen gárgaras en la garganta con cientos de términos; intentando escupir oraciones que transmitan verdades entrelazadas con suspiros que no son otra cosa que mecanismos para  oxigenar la mente que no interrumpe su repaso minucioso del léxico buscando una palabra adecuada. Es entonces cuando se mira al otro a los ojos, con la intención de encontrar en la mirada la complicidad de los sentimientos o tal vez, simplemente, algún indicio de que esté atento a lo que los silencios están contando, a la garganta haciendo gárgaras, a los buches de palabras en la boca.
   Gira la calesita y resulta tan estimulante que unos locos afirman querer  subir, pero es tanta la admiración que generan sus colores y sus  vueltas que se prefiere no hacerlo por miedo a dañarla. Otra vuelta mas y ya son incontables. El daño se consigue de todos modos, provocado por la inutilidad del objeto sin uso, por la esencia cohibida consecuencia de la admiración de los observadores que no hacen otra cosa que contemplarla y no atreverse. Las vueltas  empiezan a marear, los gestos y palabras de estima son  una caricia sutil al ser etéreo, pero quien los siente no nota que al expresarlos se posiciona  en una actitud protectora. No es consciente de que con palabras que  piensa bien-intencionadas entreteje un velo intangible alrededor del cuerpo físico que no hace otra cosa que gestar la idea de fragilidad ante sus ojos. 
    Cuando entiendo que no hay palabras y  miro a los ojos buscando la complicidad,  dice que me admira. Acaba de ponerme el velo. Busco el encuentro de miradas, pretendo que me vea. Ya no me ve.  Sale espantado del miedo que le genera lo frágil, ni saluda.

"Desnudo cuidado"Dibujo con birome.