sábado, 22 de febrero de 2014

En sociedades urbanas pareciera  sostenerse en la generalidad el pensamiento  de que la naturaleza ha logrado ser  dominada y reducida mediante el recubrimiento de las superficies vegetales.  Crece la sensación de que ésta puede maniobrarse  para adaptarla conforme  las necesidades (o deseos) espaciales y de consumo  que el hombre urbanizado plantea. Ahora bien, la vida humana desde que ha tomado conciencia de los ciclos que la naturaleza cumple sin interrupción ha generado un sin número de estrategias para  hacer uso de los recursos naturales de forma provechosa.  Pudiendo manipular estas situaciones se ha internalizado tácitamente la idea de que la naturaleza puede  domesticarse y de que el hombre puede adelantarse a sus posibles movimientos a causa de sus repetitivos ciclos.

 Es preciso cuestionarse si realmente se puede controlar  la naturaleza y adaptarla al hombre como si este debiera encargarse de su gestión en lugar de una situación que se da, claro está, “naturalmente”. Los espacios vegetales dejan de vivirse como un hábitat y quedan sujetos a las diligencias humanas.


  Sin embargo debe considerarse un posible  estado de latencia donde, a pesar de que se presuma su reducción, la naturaleza se hace  presente en todo momento rebrotando en donde se pensaba que se había logrado poner freno. 

La partitura

Puestos con ropas,
golosinas, cámaras fotográficas,
zapatos baratos, anteojos de sol, etc. 
Y más: personas esperando colectivos
que parten hacia lugares determinados;
trenes repletos que fuera de horario
ya no pueden representar el progreso.
El cielo, cubierto de humo,
 vale menos que la tierra.
Es definitivo,
acá la naturaleza bajó los brazos
o está firmemente domesticada en los canteros.

Fabian Casas.


jueves, 31 de octubre de 2013

Subtitulos para el arte



   Se plantea promover un acercamiento al arte y sus incumbencias con el objetivo de lograr una mayor predisposición y participación de la sociedad en propuestas de carácter artístico. Con esta intención se piensa generar una situación que provoque una consciencia creciente en los individuos de la validez de las expresiones y producciones artísticas contemporáneas. Quienes asistan a muestras o exposiciones de este tipo podrán corroborar que muchas veces han de encontrarse frente a obras que se presentan herméticas con consecuentes interpretaciones vulgares o meramente contemplativas. Por este motivo, considero que en lugar de poner en foco de cuestionamiento el rol de la sociedad o su interés hacia estas experiencias debería también de hacerse un análisis que considere el papel que  el artista juega en toda esta práctica de comunicación que pareciera  verse interrumpida.
   Siguiendo este supuesto, debería entonces  evaluarse si las situaciones que proponen artistas contemporáneos realmente intencionan en generar en los espectadores la idea de una concepción democrática de la experiencia artística: el arte como parte del bien común. Es decir, un arte planteado con una intención  inclusiva y no, por el contrario, generador de enajenación frente a una obra donde se debe recurrir a la especialización de terceros,  teóricos o “sabiondos”, que la contextualicen o la validen como tal. Situación que queda en evidencia con el surgimiento de perfiles profesionales como críticos y curadores, que hacen las veces de intérpretes como, incluso, de personajes fundamentales dentro del proceso de legitimación de experiencias artísticas.

    Es en este sentido que quienes reniegan contra el desinterés hacia el arte que suponen por parte de la sociedad, proponen entonces provocar su acercamiento a través de una trasposición de herramientas cognoscitivas de forma más significativa. Se piensa que de este modo el espectador alcanzaría una consciencia crítica  que permitirá  un goce no solo estético sino también intelectual a partir de las reflexiones obtenidas. Esto, probablemente, desarrolle una intención de aproximación hacia este tipo de vivencias para hacer de estas experiencias una práctica mas rutinaria.
Relacionado con esta idea propuesta se retoman los aportes de Pierre Bourdieu, quien deja constancia el carácter indisociable de lo económico y lo simbólico (formas de poder) y plantea que dentro de una sociedad de clases se crean instancias específicas de relación y consagración donde los artistas compiten por la legitimidad cultural. Otro autor, García Canclini, en referencia  a esto afirma que “quienes dominan el capital (simbólico) acumulado tienden a adoptar estrategias de conservación y ortodoxia”[1]. El autor rotula a las prácticas artísticas como incestuosas por ser un “arte por el arte para artistas”, donde el público debe alcanzar una aptitud determinada para poder dominar e interpretar las particularidades de la obra.
   Así como afirma Canclini también considero que durante el siglo XX y aun en la actualidad la tendencia a reducir referencias anecdóticas o un contenido narrativo en las obras conlleva al seguro requerimiento por parte del espectador de ser poseedor de las herramientas intelectuales precisas para poder acceder al sentido de la obra.  Prácticas como estas, según Bourdieu, “a modo de exigencias tacitas, pueden funcionar como principios de exclusión reales sin ser jamás formalmente enunciadas”.[2] Se debe reconocer entonces que el experimentalismo incesante de la actualidad en el campo del arte presenta siempre una limitación frente a esta aproximación que se desea alcanzar entre las prácticas artísticas y los espectadores. Considerando la fugacidad de las propuestas contemporáneas, la multidisciplinariedad  que proponen las artes combinadas, la re conceptualización de objetos cotidianos construidos como   objetos- arte, las ambigüedades teóricas que respaldan las prácticas y demás cuestiones propias del arte contemporáneo  requieren, entonces, una continua formación en estos aspectos y una permanente participación para asegurarse el dominio del campo. Tal entusiasmo y voluntad hacia la investigación e instrucción incesante implica implícitamente un cierto grado de fervor hacia estas prácticas en particular y dependerá de subjetividades de cada individuo.

[1] Canclini, Garcia. La sociologia de la cultura de Pierre Bordieu.[2] Bourdieu, Pierre. La distincion. 1988. Minuit, París: Taurus, 1979. 


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domingo, 3 de febrero de 2013

soyloqueves...simeves.

    Como cuando supera lo razonable y uno nota que aun nadie en la historia le designó un sonido para simplificar la situación de poder expresarlo. Como cuando las letras se enredan en la lengua, se hacen gárgaras en la garganta con cientos de términos; intentando escupir oraciones que transmitan verdades entrelazadas con suspiros que no son otra cosa que mecanismos para  oxigenar la mente que no interrumpe su repaso minucioso del léxico buscando una palabra adecuada. Es entonces cuando se mira al otro a los ojos, con la intención de encontrar en la mirada la complicidad de los sentimientos o tal vez, simplemente, algún indicio de que esté atento a lo que los silencios están contando, a la garganta haciendo gárgaras, a los buches de palabras en la boca.
   Gira la calesita y resulta tan estimulante que unos locos afirman querer  subir, pero es tanta la admiración que generan sus colores y sus  vueltas que se prefiere no hacerlo por miedo a dañarla. Otra vuelta mas y ya son incontables. El daño se consigue de todos modos, provocado por la inutilidad del objeto sin uso, por la esencia cohibida consecuencia de la admiración de los observadores que no hacen otra cosa que contemplarla y no atreverse. Las vueltas  empiezan a marear, los gestos y palabras de estima son  una caricia sutil al ser etéreo, pero quien los siente no nota que al expresarlos se posiciona  en una actitud protectora. No es consciente de que con palabras que  piensa bien-intencionadas entreteje un velo intangible alrededor del cuerpo físico que no hace otra cosa que gestar la idea de fragilidad ante sus ojos. 
    Cuando entiendo que no hay palabras y  miro a los ojos buscando la complicidad,  dice que me admira. Acaba de ponerme el velo. Busco el encuentro de miradas, pretendo que me vea. Ya no me ve.  Sale espantado del miedo que le genera lo frágil, ni saluda.

"Desnudo cuidado"Dibujo con birome.

viernes, 21 de septiembre de 2012

ypunto.

Los hay abstractos, ocultos. Existen tambien otros tanto mas tangibles que aquellos. Se parecen al cero, en la naturaleza mas bien a una gota. A los sentidos el  maximo de condensacion, a veces aprisiona en su interior. Dicen quienes saben o dicen saber que habla, creen que dice, otros tambien  dicen creer que silencia. Se los piensa como  puentes, conectores tendidos entre palabras y silencios. Se materializa entonces en algun escrito interrumpiendote y dejando un vacio, una inexistencia. Silencio. Consecuencia de la monotonia  de los sonidos cotidianos estos silencios pueden generar sacudidas al ser interior, oleadas internas de sensaciones indescriptibles. Se concluye entonces que a pesar de lo inerte de su condicion y lo tradicional de su rasgo caracteristico -el silencio-, es un ente que cobra vida al involucrarse en la regularidad de la palabra. Un ser vivo e inmortal que se acciona al generar sismos emocionales en algun mortal. Propiedades humanas para entes no humanos. Ciertas veces aparecen para generar un respiro antes de continuar. Otros surgen para interrumpirte, hacerte pensar y empezar aparte. Por ultimo, se hacen presentes unos que generan sismos en exceso intensos y son provocadores de los silencios mas bulliciosos, ensordecerdores. Los llaman finales.
El cotel de sensaciones y la oleada emocional de esta noche se corresponden, mi queridisimo, con ese ultimo estilo de punto.




domingo, 10 de julio de 2011

equilibre.

Hace ya un tiempo colgué el vestido en una percha y desde entonces esta ahí, inmóvil juntando olor a tiempo e invitando a las polillas. A veces me lo encuentro en el guardarropa y río irónica al no verle ahora ningún atractivo. Pensar que hubo un tiempo en que se me había hecho piel ¿En que momento permití que se volviera mi carne? Lo pienso y  luego sonrió. Que lejos ahora esta, siento al vestido como una tarde de lluvia lejana que solía combinar con colgantes de cristales teñidos de una mezcla casi homogénea de rimel y delineador. Desde que me lo quite ando practicamente desnuda, me cubro con  un paño que me vuelve transparente y que huele a primavera. Siento las raíces de cada flor en cada hebra de hilo penetrar en mis tejidos y llegar hasta donde ya no hay mas carne, ni células ni materia. Reacomodan mi centro que parecía haberse desorientado y reviven mis mas lindas utopías, esas que son  inherentes a mi. Vuelven las raíces a salir a la superficie, mientras avanzan van iluminando mis laberintos casi empujándome a que los recorra  para que abandone el interior y salga con sus brotes a través de los poros.El afuera como el adentro. Esta vez lo combino con blancas perlas.



Dibujo en grafito.S/nombre