domingo, 10 de julio de 2011

equilibre.

Hace ya un tiempo colgué el vestido en una percha y desde entonces esta ahí, inmóvil juntando olor a tiempo e invitando a las polillas. A veces me lo encuentro en el guardarropa y río irónica al no verle ahora ningún atractivo. Pensar que hubo un tiempo en que se me había hecho piel ¿En que momento permití que se volviera mi carne? Lo pienso y  luego sonrió. Que lejos ahora esta, siento al vestido como una tarde de lluvia lejana que solía combinar con colgantes de cristales teñidos de una mezcla casi homogénea de rimel y delineador. Desde que me lo quite ando practicamente desnuda, me cubro con  un paño que me vuelve transparente y que huele a primavera. Siento las raíces de cada flor en cada hebra de hilo penetrar en mis tejidos y llegar hasta donde ya no hay mas carne, ni células ni materia. Reacomodan mi centro que parecía haberse desorientado y reviven mis mas lindas utopías, esas que son  inherentes a mi. Vuelven las raíces a salir a la superficie, mientras avanzan van iluminando mis laberintos casi empujándome a que los recorra  para que abandone el interior y salga con sus brotes a través de los poros.El afuera como el adentro. Esta vez lo combino con blancas perlas.



Dibujo en grafito.S/nombre